Pocos espacios vitícolas se prestan tanto a una interpretación borgoñona como el de Barolo, en el Piamonte italiano. Pueblos perfectamente delimitados que a su vez contienen pagos precisos que se han labrado una personalidad de acuerdo a una compleja conjunción de factores: el suelo, el clima, el cepaje y sus circunstancias (edad, orientación, clones…), las tradiciones, la intervención humana, el sello de cada elaborador…
En la parte este del mapa de Barolo, el pueblo de Serralunga d´Alba, donde se encuentra la azienda de Rosso, destaca por su carácter particularmente fresco. Pero lo que interesa es que este carácter, contrapunteado con la madurez y el equilibrio que haya aportado el año en cuestión, se expresa de manera diferente según el viñedo. Así lo demuestra el abanico de pagos con los que viene trabajando Davide: Cerreta, Serra o el espectacular Vignarionda, indiscutible «grand cru» no sólo de Serralunga, sino del conjunto del universo Barolo.
Las uvas del viñedo Serra, ubicado a unos 370 metros de altitud, y en una exposición este/sud-este, hacen su fermentación en cemento y se afinan en botti de roble francés (no de Slavonia). Estos botti tienen una capacidad que oscila entre los 25 y los 50 hectólitros. En cuanto al tiempo, éste puede oscilar entre 18 y 36 meses de estancia, según la añada. He aquí una de las claves. En Azienda Giovanni Rosso no hay fórmulas o reglas fijas, y es la añada la que obliga a un tratamiento enológico o a otro.
Esta forma de proceder (mandan el pago y la añada) se extiende al resto de las producciones, como la que resulta del pago Cerretta, y también a vinos más asequibles (y por esto mismo, más tentadores), incluyendo los interesantes vinos que Davide Rosso está haciendo en Sicilia: los Etna bianco y rosso, el bianco DOP Contrada y, por supuesto, el que lleva el nombre de su madre, Pietra Marina Ester Canale.
El mismo nombre poseen los vinos que salen de Vignarionda, uno como Langhe (viñas más jóvenes) y otro como Barolo, ambos absolutamente extraordinarios y con una demanda apoyada en altas puntaciones de los críticos más influyentes del planeta. Como es lógico, esta demanda hace que suba el precio, lo que obliga a muchos consumidores deseosos de disfrutar del estilo Giovanni Rosso a fijarse en vinos de la casa ofrecidos a un precio, como comentábamos, menos prohibitivo. Nos referimos al Nebbiolo Langhe (una ganga), a las Barbera, al modélico Barolo del Comune… Como ya sabe casi todo el mundo, en el firmamento Rosso posibilidades para elegir no faltan. Y momentos para disfrutarlas, seguro que tampoco.